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El Arte de Cuidar tu Cuerpo desde la Resiliencia

El Arte de Cuidar tu Cuerpo desde la Resiliencia

Frecuentemente, planteamos una actitud resiliente desde una perspectiva única que se fragua desde nuestro interior a través del área mental y emocional, pero nuestra salud física también es una ayuda enorme para la resiliencia. Tenemos que tener en cuenta que las mayores amenazas que atentan contra nuestra seguridad son las amenazas del cuerpo.

Como nutricionista y coach deportivo y emocional, he verificado en mi vida y en las personas que ayudo, que la resiliencia depende del autocuidado entre todas las áreas de nuestra vida…un autocuidado holístico donde la parte física nos sirbe de puente y es sinérgico a neustro bienestar global, pero hemos de priorizar unas actitudes bien definidas:

  • Seguir una alimentación coherente y equilibrada
  • Dormir bien por las noches
  • Hacer ejercicio físico de forma regular
  • Minimizar o eliminar sustancias tóxicas
  • Actuar pronto para evaluar y tratar posibles problemas de salud (Prevención)

 

¿Por qué nos cuesta tanto cambiar de actitudes?

 

La mayoría de personas saben lo que tendrían que hacer, pero la clave es tener determinación para ponerlo en práctica. Si hay algo que deberías hacer pero que no haces, párate, haz una pausa y piensa en las consecuencias respecto a cómo te sientes en un día normal para otras personas y para ti mismo, dentro de un año, o cinco, o diez…, para todo el tiempo que deseas vivir con buena salud y bienestar.

Somos grandes postergadores, nos es sumamente fácil posponer todas aquellas acciones para nuestra salud personal y todo lo que supone una acción incómoda o que nos saque fuera de nuestra zona cómoda. Resulta tan fácil decir: “mañana empiezo”.

Y con esta indecisión, esos “mañana empiezo” se convierten en días, meses, años…y entonces sucede algo, una lesión, una enfermedad o un alto nivel de estrés en tu vida que te hace vivir a medio gas y con la sensación de no vivir plenamente que te golpea con fuerza a una condición y cuerpo debilitado.

Te sientes frágil como una casa de madera plagada de termitas y que en cualquier momento puede desmoronarse

Resulta motivador, no morboso, darse cuenta de que a todos se nos está acabando la pista de despegue para emprender ese viaje de cambio que podría añadir años buenísimos a tu vida.

 

«La salud física no es solo una de las más importantes claves para un cuerpo saludable, es el fundamento de la actividad intelectual creativa y dinámica»

CÉNTRATE EN LOS BENEFICIOS DE ESE PROCESO

 

Imagina lo bien que te sentirías con una transformación holística que te permitiera vivir siempre desde tu mejor versión, con esa sensación de salud, energía y bienestar en tu cuerpo, en tu mente y en tus emociones.

Ser consciente de la sensación de poder ser y estar el tiempo que te queda con tus amigos, familiares y seres queridos siendo tú con tu mejor versión.

Si te sientes inseguro en poder mantener ese estilo de vida y esa transformación, céntrate siempre en los beneficios, en lo que ganas y en cómo te sentirás en ese estado de bienestar… ¡la recompensa es tan grande!

Solo tienes que priorizarte, que ayudarte y colaborar con lo que te hace sentir bien, aunque suponga de vez en cuando, salir de tu zona de confort, porque créeme… ¡valdrá la pena!

Todo este enfoque y pensamientos inclinarán a tu cerebro hacia una conducta nueva. A partir de ahí, podrás tomar decisiones hacia ese cambio, poniendo fecha de inicio y la estrategia en ese camino.

  • Por ejemplo, si quieres reducir tu consumo de hidratos de carbono y azúcares simples, toma algo de proteínas acompañada con verduras y no te lleves a casa una caja de Donuts.
  • Si quieres dormir más o mejor, desconecta tu actividad cerebral y física después de cenar y ves preparando tu cuerpo y tu mente al “reseteo y apagado” del día.
  • Si necesitas hacer más ejercicio y te cuesta hacerlo, queda con algún amigo o amiga y salir juntos a trotar, o a caminar, o a ir juntos al gimnasio.
  • Si te tienta el alcohol, no lo tengas dentro de tu casa y permítete consumirlo solo de forma puntual y fuera de casa para que la relación con ese producto, no sea dentro de tu hogar.
  • Actúa siempre desde los pequeños pasos y haz una pausa para sentir de verdad las recompensas de hacerlo.

 

No pretendo trivializar, sé que es difícil adoptar nuevos hábitos y desterrar los viejos. Te aseguro que yo también he pasado por esa “cuesta” aún siendo deportista y una persona que se cuida. Sin embargo, las probabilidades de éxito aumentan cuando eres consciente de las causas que provocan ciertas actitudes nocivas para tu salud.

Solo hay tres maneras de ser consciente de las causas:

  • Reconociendo la necesidad de cambiar algo en mi vida
  • Comprendiendo y planificando las acciones necesarias
  • Interiorizando las experiencias con las recompensas que te llegan

 

«Si sigues regando el árbol, cuidándolo y abonándolo, lo más probable es que te dé buenos frutos»

 

PUNTOS CLAVE

Cuando experimentas impotencia y te sientes derrotado, eso puede conducirte a la “impotencia aprendida” que es el resultado de la percepción de ausencia de control sobre el resultado de una situación que tiene una persona que ha «aprendido» a comportarse pasivamente, con la sensación subjetiva de no tener la capacidad de hacer nada y que no responde a pesar de que existen oportunidades reales de cambiar la situación aversiva, evitando las circunstancias desagradables o mediante la obtención de recompensas positivas.

A veces pensamos que lo mejor para nuestra salud mental se consigue reprimiendo nuestra naturaleza animal, pero nada más lejos de la realidad, eso también encierra partes de nuestro ser. En realidad, la persona es capaz de ser más resiliente si conecta con una intensidad más feroz y salvaje

Tus sentimientos hacia tu cuerpo y la forma de tratarlo influyen sobre tu salud y tu nivel de energía y vitalidad y esta situación que creas desde la parte física, afecta también a tus pensamientos, tus emociones y tus actos, creando un ecosistema negativo y de bajas expectativas vitales. Mi consejo es que no postergues tus decisiones y acciones que afectan y benefician a tu cuerpo y salud física.

Siempre es más fácil posponer para el día siguiente esas acciones, pero “mañana “pertenece al tiempo futuro y las decisiones debes tomarlas desde el hoy, desde tu presente.

 

¿Qué puedo hacer hoy para comenzar mi cambio?

Seguro que tienes muchos motivos para agradecer que puedas tomar estas decisiones y que puedas llevarlas a cabo antes de que tu cuerpo te diga ¡basta! y se escape de tu control y decisiones.

La vida es generosa y nos ofrece tiempo y espacio e incluso nos proporciona muchas oportunidades para tomar buenas decisiones y elegir el camino correcto, pero también es cierto que ese “plazo” tiene fecha de caducidad y si pospones y postergas de forma indefinida, al final será la propia vida la que te quitará la posibilidad de revertir el daño que te has hecho.

La resiliencia tiene una implicación directa con tu autocuidado y con tu cuerpo, por tanto, no te excluyas físicamente, trabájate desde el interior y acaba en tu exterior porque tu cuerpo físico es tu vehículo por el que transitas toda una vida. De esta forma obtendrás una vida plena, con aceptación, gratitud y empatía por todo y todos los que te rodean… te lo mereces.

 

 

«La mejor y más eficiente farmacia está dentro de tu propio sistema»

 

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